Murales por la paz: «Debemos estar siempre alegres

Mural por la paz en la parroquia Maria Speranza Nuestra de Turín. Foto: Elmer Peláez E.

La parroquia Maria Esperanza Nuestra, en el barrio de Barriera di Milano, en Turín, celebra este domingo el Domingo de la Comunidad Intergeneracional. En esta ocasión, hemos decidido abrir el ‘Corazón’ de nuestro oratorio al artista argentino Cristian Daniel Camargo, que ha pintado dos murales por la paz inspirados en la frase ‘Debemos estar siempre alegres’ de nuestro fundador San José Allamano.

Por Elmer Peláez Epitacio *

El Oratorio SXA se ha convertido en un espacio de Esperanza y Alegría siempre abierto a todas las culturas del mundo, uniendo lazos de amistad y felicidad familiar. Los murales fueron creados con la participación de los fieles y especialmente de los niños que se reúnen los sábados para estar juntos, jugar, aprender y rezar junto a los animadores.

Nuestra comunidad parroquial está compuesta por un 95% de personas que vienen de diferentes partes del mundo en busca de trabajo, de una vida más digna; el rostro de muchos de ellos es el rostro de la necesidad, de la necesidad de recibir apoyo y ayuda.

El rostro de esta periferia turinesa está iluminado por la imagen de San Allamano que se convirtió en el padre de Todos.

San José Allamano solía decir: «Debemos estar siempre alegres». Turín es una ciudad de santos sociales, una ciudad en la que conviven muchas realidades, en algunas de las cuales la pobreza, el sufrimiento de la emigración y la falta de trabajo entristecen y preocupan los rostros de hombres y mujeres. En estas realidades, Allamano invita a la alegría respondiendo a los problemas sociales con la misión.

El Papa Francisco sigue la misma invitación: «No dejemos que la alegría nos robe», esta es la característica de todo misionero y de todo bautizado. Allamano, en el contexto de su tiempo, no se dejó robar la alegría. Con su creatividad buscó la manera de responder a los problemas de la Iglesia local abriéndose al mundo. Su alegría centrada en María Consolada y Jesús Eucaristía, llenaba su vocación y su misión.

La alegría se esconde en la misión, todos estamos llamados a encontrarla y, desde ella, llenar nuestras vidas. La alegría es contagiosa y compartible. recordemos la frase de Allamano ‘El que no arde no inflama’. Para transmitir alegría primero debemos estar alegres. Respira, y sonríe. Que viva la misión.

* Padre Elmer Peláez Epitacio, IMC, parroquia Maria Speranza Nuestra de Turín, Italia.

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