
El Jubileo 2025, evento de gran trascendencia para la Iglesia Católica, se vive en Venezuela en un contexto particular, marcado por desafíos sociales y económicos. La Iglesia venezolana ha hecho un llamado a vivir el Jubileo como un tiempo de esperanza y renovación.
Por Jaime C. Patias*
Así lo afirma el sacerdote mozambiqueño Clemente Pedro Ernesto Madeira, IMC, que trabaja en Barlovento, en la Diócesis de Guarenas, donde los Misioneros de la Consolata atienden cuatro parroquias: Caucagua, Panaquire, Tapipa y El Clavo.

El Padre Clemente nació en Alto Molócué, provincia de Zambésia (Mozambique), en 1983. Ingresó en el Instituto de Nampula y estudió filosofía en Matola. Tras su noviciado en Maputo en 2012, viajó a Colombia donde estudió teología en Bogotá y en 2018 fue ordenado diácono en Puerto Leguizamo. Después de su ordenación sacerdotal en Lichinga en 2019, fue destinado a la misión en Venezuela.
Durante su estancia en Roma, el padre Clemente concedió una entrevista en español a la Secretaría de Comunicación, en la que destacó algunos aspectos de la misión en medio de las dificultades que atraviesa el país en este año del Jubileo de la Esperanza.
“Inundar Venezuela de esperanza”
El padre Clemente recuerda que, durante la apertura de la Puerta Santa en la Catedral Metropolitana de Caracas, el arzobispo, Monseñor Raúl Biord, destacó la importancia de la presencia de un gran número de fieles en Venezuela. El obispo instó a “inundar Venezuela de esperanza”. En este sentido, se están llevando a cabo diversas celebraciones y peregrinaciones en todo el país. Además, la peregrinación del Nazareno de San Pablo, imagen de gran devoción popular, ha adquirido un significado especial en el contexto del Jubileo. Asimismo, la Iglesia venezolana ha enfatizado la importancia de vivir el Jubileo como un tiempo de misericordia y solidaridad, especialmente con los más necesitados.

Como sabemos, Venezuela vive el Jubileo en un contexto de tensiones sociales y económicas. “La Iglesia venezolana expresó su preocupación por la situación del país y llamó a soluciones pacíficas y al diálogo”, dijo el padre Clemente.
En el contexto del Jubileo, fue nombrada iglesia jubilar la parroquia Nuestra Señora de la Encarnación, en Caucagua, sede de la comunidad de Misioneros de la Consolata en Barlovento; Es una iglesia histórica y significativa como muchas otras iglesias, un lugar de culto y peregrinación.

La canonización de José Gregorio Hernández
La noticia publicada el 25 de febrero de 2025 sobre la canonización del beato José Gregorio Hernández, el médico de los pobres, generó gran esperanza y alegría en Venezuela, especialmente en estos momentos en que el país enfrenta grandes desafíos en el sector salud.
José Gregorio Hernández, su elevación a los altares es vista como símbolo de esperanza, sanación y solidaridad. Su ejemplo inspira a muchos, especialmente médicos y profesionales de la salud, a seguir brindando atención con compasión y dedicación a pesar de la adversidad. La canonización de José Gregorio Hernández se vive como un acontecimiento de profundo significado espiritual y social.

Al comentar sobre la misión vivida a la luz de la caridad de José Gregorio Hernández, el Padre Clemente afrima que “el beato médico José Gregorio Hernández nos enseña que la misión se vive en contacto directo con las necesidades humanas; su vida nos recuerda que la fe se traduce en obras concretas de amor y servicio, que implican una inmersión en la realidad de las comunidades. En este sentido, la misión no es solo predicar palabras, sino también sanar heridas y aliviar el sufrimiento, invitándonos a cultivar un corazón compasivo”.

Tambien menciona que “la Iglesia en Venezuela recibe misioneros y, a su vez, los envía a otros lugares. Por lo tanto, la experiencia misionera en Venezuela, iluminada por el ejemplo de José Gregorio Hernández, invita a los misioneros de todo el mundo a vivir su vocación con un profundo sentido de encarnación, esperanza, compasión y unidad”.
El Padre Clemente también enfatiza que “el plan de amor de Dios genera una esperanza incondicional. No cabe duda de que Dios camina entre su pueblo, a pesar de todas las dificultades. En medio de esta realidad reside la fuerza de la esperanza. Por eso, hoy más que nunca, los venezolanos somos un pueblo que ha aprendido a estar unido y a luchar juntos porque somos un pueblo de esperanza”.
* Padre Jaime C. Patias, IMC, Secretaría de Comunicaciones